APRENDIENDO LA DUEÑEZ®

El dueño nunca termina de aprender cómo ejercer mejor su rol..

Este retiro familiar de tres días tiene como propósito integrar un equipo intergeneracional que vaya definiendo los lineamientos y acciones necesarias para que la transición a la tercera generación de esta familia empresaria catalana sea exitosa. Interesa asegurar que la Dueñez compartida siga ejerciéndose con efectividad y en armonía. La familia empresaria se ha mantenido unida viviendo, como muchas, una Dueñez que no se ha compartido más que parcialmente. La Dueñez se aprende a compartir ejerciéndola en conjunto, al menos entre algunos de los socios. Mencionaré algunas cosas qué aprender para lograr una Dueñez compartida a cabalidad.

Aprender a querer. Queriendo algo valioso para realizarlo con otros, porque nos rebasa en lo personal. Aprender a contagiar ese querer a esos otros, para que se convierta en una querencia común. Y luego aprender a fortalecerla con un liderazgo que nos comprometa a construir juntos un futuro que se defina en base a esa querencia, que vendrá a ser la de la empresa.

Aprender a trabajar. Primero en lo personal, y después en equipo. Aprender a aprovechar el tiempo, con disciplina y laboriosidad, planeando el trabajo de cada día distinguiendo lo importante de lo urgente, para lograr cumplir con todo. Hay que desarrollar no solo las competencias propias, sino también las del negocio, aprovechando debidamente los diversos recursos de que se dispone.

Aprender a decidir. En una empresa las decisiones deberán orientarse a la creación de valor. Aprender a obtener la información oportuna para decidir bien, revisando el pasado y previendo el futuro, escuchando a personas clave, analizando a fondo las alternativas estratégicas; y luego optar por las mejores oportunidades, con inteligencia. Y finalmente adquirir la fuerza de voluntad para seguir el camino elegido renunciando a los demás.

Aprender a trabajar en equipo. Hay que abandonar el individualismo y colaborar con otros por una meta común. Aprender a escuchar, a expresarse con objetividad, a ceder, conciliar y negociar. Hay que reconocer con humildad las debilidades propias y las fortalezas de otros, a fin de complementarse y crear sinergia.

Aprender a hacerse responsable. El dueño ya no tiene a quién responsabilizar, más arriba, por el rumbo y desempeño de la empresa, o de una parte de ella. Él es quien finalmente responde; de él depende la vida empresarial. Hay que aprender a hacerse responsable en plenitud.

Aprender a crear y administrar oportunidades. Las oportunidades se dan en el mercado, y hay que descubrirlas; pero también pueden crearse. Esta creación es un trabajo visionario, emprendedor, creativo e innovador. Hay que descubrir nuevos productos, mercados… Hay que definir fórmulas de negocio y hacerlas funcionar. Se requiere mucho trabajo en equipo para lograr que los resultados se den.

Aprender a poseer y a proteger el patrimonio. El patrimonio de una empresa es algo plural: financiero, humano, organizacional, cultural, tecnológico… Es la base de la creación de riqueza. No todo es objeto de estricta propiedad, como lo humano, pero todo debe ser debidamente cuidado, manejado y enriquecido; y es al dueño a quien mayormente corresponde hacerlo. No saber hacerlo dificultará las herencias y la sucesión.

Aprender a ser buen socio. El asociarse es hoy algo cada vez más importante: condición de permanencia y arma competitiva. Hay que aprender a ser el mejor socio del otro, siéndole útil y valioso. Hay que cuidar los intereses comunes más que los propios, creando sinergia. Hay que ganarnos la confianza de nuestros socios para que no tengan que cuidarse de nosotros.

Aprender a construir el propio camino. Cada quien descubre o inventa, y desarrolla o construye, su propio camino. Hace falta autonomía personal e interdependencia con otros. El solitario tiene una autonomía deficiente. Hay que aprender a trabajar en equipo con visión y opiniones propias, con la debida autonomía. Nunca es temprano para aprender a ser dueños. Nunca terminamos de crecer como tales.

c_dumois@cedem.com.mx

Carlos A. Dumois es Presidente y Socio Fundador de CEDEM.

* “Dueñez®” es una marca registrada por Carlos A. Dumois.