Dueñez en la Innovación

Dueñez® Empresaria

Carlos A. Dumois.


Consolidar desempeños mediocres en el mercado no es el camino; aprendamos a ser mejores dueños.

Un empresario amigo, que ha tenido éxito en su negocio familiar, y que ahora está impulsando nuevas aventuras de negocio por su cuenta, me comentó hace poco: “Carlos, ya no llevaré a cabo más innovaciones en mis negocios. Creo que hemos excedido nuestras capacidades innovadoras. Ahora lo que necesito es consolidar”.

¡Vaya que me estremecí! ¿Qué vamos a consolidar si no contamos con una fórmula de negocio exitosa? ¿Cómo darnos cuenta si lo que hemos innovado tiene verdaderas posibilidades de éxito?

El emprendedor innova por naturaleza, crea nuevos productos, procesos, ofertas. El dueño aprovecha esas innovaciones para convertirlas o integrarlas en fórmulas de negocio exitosas. El éxito de esas fórmulas sólo se mide de una forma: por el valor que son capaces de crear.

¿Qué le digo a mi amigo?, ¿cómo le hago ver que no hay nada qué consolidar cuando no hemos desarrollado el camino de generar valor en el mercado? Innovar no es introducir cosas nuevas en el mercado. Innovar es, el final del día, crear una nueva manera de generar valor.

Para innovar es imperativo construir condiciones de desequilibrio con respecto a la situación consolidada. Es decir, la innovación exige destruir el equilibrio de la consolidación. El maestro Peter Drucker llegó a decir: “Se puede consolidar sólo lo que ya se ha hecho. Sin embargo, para crear el futuro siempre se requerirá ir más allá de lo que se ha hecho en el pasado”.

El innovar implica poner en riesgo todo el sistema de creación de valor de la empresa; es por ello que la responsabilidad de su gobierno tiene que llegar hasta las esferas del dueño. ¿Y qué significa gobernar el proceso de innovación?

En un proceso tan incierto y complejo como la innovación, la suerte a veces juega un rol importante. A veces el éxito viene por accidente. Joe Tidd, John Bessant y Keith Pavitt, en su libro “Managing Innovation”, afirman que el éxito real se basa en ser capaces de repetir el truco.

Hay procesos y actividades que pueden repetirse de forma metódica para ser suertudo al innovar. Eso es lo que quiero contestarle a mi amigo. La innovación sólo demanda la consolidación cuando estos procesos se han dominado y han dado resultado, no antes.

¿Qué tenemos que gobernar los dueños en la innovación? Esos expertos ingleses proponen que la innovación es un proceso medular que consiste en revisar lo que la empresa ofrece al mercado y las formas cómo genera ese ofrecimiento. Hay cuatro fases en este proceso innovador que el dueño puede gobernar.

Primero: monitorear y explorar los ambientes competitivos

Cercanos y remotos en donde puedan presentarse oportunidades para la compañía. Esta trascendente labor, si la realizan los que operan nuestros negocios “consolidados”, pueden distraerse y dispersarse de lo que les toca hacer.

Es el dueño a quien le corresponde asegurarse de que la búsqueda de espacios nuevos para generar valor se esté dando. Es él quien tiene que garantizar la renovación incesante de la oferta al mercado y su superioridad ante los ojos de ese mercado.

Segundo: seleccionar las oportunidades de innovación

Ni la más poderosa organización cuenta con recursos ilimitados. No se le puede apostar a todo. La clave, una vez más, se encuentra en la concentración. El dueño es quien define los campos de acción y de diversificación donde la empresa puede apostar su futuro.

Tercero: asignar recursos a las alternativas elegidas 

Ésta es la parte que más dueñez exige. Dotar de los elementos requeridos para que una nueva aventura prospere necesita tener muy claro los riesgos, los tiempos y, sobre todo, los beneficios involucrados en el proyecto.

Si se trata de nuevos productos, mercados, aplicaciones, tecnologías, es crucial estimar lo que está en juego y saber aportar las inversiones a tiempo para que se optimicen las posibilidades de éxito. Mucho más crítico aún es hacer estas estimaciones cuando se trata de nuevas fórmulas de negocios donde el futuro de toda la organización se pone en entredicho. También es determinante saber cuándo ponerle un tope al riesgo y decidir que ya es momento de abandonar la aventura.

Cuarto: implementar la innovación

Dar seguimiento a las distintas etapas de concepción, análisis, planeación y lanzamiento de nuevos negocios, productos o servicios pide del dueño su exigencia y compromiso cabal. La tibieza en la puesta en marcha de los proyectos de innovadores puede determinar su éxito o fracaso.

Cuarto: implementar la innovación

Dar seguimiento a las distintas etapas de concepción, análisis, planeación y lanzamiento de nuevos negocios, productos o servicios pide del dueño su exigencia y compromiso cabal. La tibieza en la puesta en marcha de los proyectos de innovadores puede determinar su éxito o fracaso.

Podríamos incluir, dicen estos expertos, una quinta fase en los procesos de innovación. Diríamos que ésta es la fase de reflexión y aprendizaje. Aquí es donde evaluamos cómo estamos manejando la innovación en nuestra empresa. Las empresas innovadoras pueden serlo porque se encontraron a un ejecutivo emprendedor. Tampoco podemos esperar que esta vez la suerte se venga de nuestro lado. La dueñez efectiva de un empresario comprometido es la que hará la diferencia.

El rol de dueño en la innovación no es la del emprendedor que propone continuamente nuevas alternativas. No es la del inversionista que espera que el viento a favor le traiga buenas oportunidades. El dueño es el gobernante de la innovación. Él es quien responde por que su compañía siempre se mantenga construyendo las nuevas avenidas de creación de valor.

A lo mejor mi amigo ha sido un buen emprendedor, pero le ha faltado gobernar la innovación con efectividad. Consolidar desempeños mediocres en el mercado no es el camino, aprendamos a ser mejores dueños.


c_dumois@holistics.domhosting.pro
www.cedem.com.mx
Carlos A. Dumois es Presidente y Consultor de CEDEM.
“Dueñez®” es una marca registrada por Carlos A. Dumois.

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